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A estas alturas, parece que ya nadie duda de la existencia del cambio climático, aunque el debate de si se debe a la acción humana siga vigente para algunos. La desertización, los problemas en el abastecimiento de agua debidos a sequías e inundaciones, los incendios forestales son una realidad cada vez más preocupante. Las condiciones de vida de nuestros descendientes se verán afectadas por estos y otros cambios del clima. La conmemoración del Día Mundial de la Educación Ambiental puede servirnos para enseñar a nuestras hijas e hijos a cuidar del planeta y también para aprender nosotros en el proceso.

Y es que la mejor forma de educar es con el ejemplo, los pequeños aprenden por imitación, por lo que siempre les dejará mayor huella lo que hacemos, que lo que decimos. Pensar que debemos darles ejemplo, todos los días, será también una buena manera de autoeducarnos.

Así que las primeras acciones cuando pensamos en la educación ambiental en el hogar pasan por revisar nuestros comportamientos y actitudes. ¿Qué hacemos nosotros y qué nos gustaría que hiciesen nuestros hijos?

Si nosotros no reciclamos, nos será imposible transmitir el valor que tiene una gestión de los residuos responsable. Quizás tenemos mil excusas para no reciclar: falta de tiempo o de espacio, dudas sobre la efectividad del reciclaje… Pero que la tierra y los mares están cubiertos de plásticos es una realidad, ¿de verdad renunciaremos a intentar reducir nuestro impacto medioambiental?

Además, la gestión de los residuos en el hogar es un buen comienzo para sensibilizar a los más pequeños en temas de medio ambiente. Podemos encomendar a nuestros hijos separar los residuos por tipos y esto puede generar interesantes debates sobre dónde va cada deshecho. Y cuando sean un poco más mayores, podemos animarlos a buscar información al respecto si tienen dudas sobre un residuo concreto. De esta forma, aprenden haciendo, que es también una buena forma de aprender.

Otras acciones que podemos emprender en el hogar tienen que ver con un uso responsable de los recursos: el agua, la luz, la comida…

  • En cuanto al agua, podemos explicarles que el agua potable es un bien muy preciado que en algunos lugares del planeta es de muy difícil acceso. Algo tan escaso, también en nuestro país, no puede ser desperdiciado, por lo que insistiremos en la importancia de cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes, en la mayor conveniencia de ducharse que de darse un baño o en usar la media carga de la cisterna del wc después de orinar. Siempre después de preguntarnos si también lo hacemos nosotros…
  • En cuanto a la energía, les señalaremos la importancia de cerrar la luz cuando salimos de una habitación y de mantener la calefacción en una temperatura razonable que no nos obligue a ir en camiseta por casa en pleno invierno. Estar a gusto en casa es importante, pero taparse un poco tampoco debería suponer un gran sacrificio.
  • En cuanto a la comida es fundamental enseñar a no desperdiciarla. No malgastar comida es un proceso global desde la compra hasta el consumo. Controlar las fechas de caducidad es algo que podemos pedirles cuando nos acompañan al supermercado. Revisar el estado de conservación de los alimentos frescos y ver qué opción es más recomendable en cada caso: si consumo inmediato, cocción o congelación, puede formar parte de la rutina semanal de abastecimiento.

Pero no todo tienen que ser obligaciones y deberes en la Educación Ambiental. El contacto con la naturaleza y su conocimiento también pueden ayudarnos a sensibilizarlos con su cuidado. Y es que la relación con el medio natural de los más pequeños es fundamental. Salir al campo, a la montaña o a la playa, ir de camping son excelentes oportunidades para disfrutar además de aprender.

En cualquiera de estos casos les enseñaremos, como decíamos, siempre con el ejemplo, el respeto por animales, plantas y piedras, no recolectándolos nunca, especialmente si estamos en un espacio protegido como pueda ser un parque natural o una playa, que es un espacio especialmente sensible a la retirada de sedimentos.

También en estos espacios naturales es muy importante una gestión correcta de los residuos y la posibilidad de hacer actividades físicas al aire libre como el senderismo, la bicicleta o los deportes acuáticos. Del contacto con el medio ambiente nace el amor y el respeto por él.

Por cierto, ¡Feliz Día Mundial de la Educación Ambiental! Cuéntanos en Instagram: ¿qué vas a hacer para celebrarlo?

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